jueves, 11 de septiembre de 2008

Disputas de poder por la TV digital

El golpe blanco de Cortázar.

Antes de llegar a apagar el incendio del Transantiago, la decisión sobre el estándar digital, tal como lo dijo la Presidenta, estaba a días de tomarse. Pero Cortázar, ex director de TVN y ex presidente de ANATEL, logró rebarajar el naipe, dilatando un escenario que parecía adverso a sus viejos amigos. Con esa certera estocada salió de escena el subsecretario Pablo Bello, y fue derrotada la tesis de los partidarios de la norma europea, los ministros José Antonio Viera Gallo y Francisco Vidal. Pero por estos días se rearma el contra ataque.


Cualquiera sea el prisma desde el cual se mire la decisión sobre el estándar de Televisión Digital, está claro que el ministro René Cortázar llegó en el momento preciso para “salvar” a la industria local y dar un golpe de timón a una opción que parecía asumida.

El 14 de marzo de 2007, después de pasar siete años discutiendo y analizando cuál era la norma más adecuada para la realidad chilena, la Presidenta Michelle Bachelet afirmó que “la televisión digital va a dejar de ser materia de estudios y pruebas piloto. La decisión de la norma técnica se va a adoptar en este mes de marzo. Si es necesario legislar, lo vamos a hacer para contar con los marcos legales acordes con una nueva realidad”.
Por esos días en La Moneda y en la embajada de la Unión Europea, cobró mucha fuerza la versión de que el estándar del viejo continente sería el elegido.

De hecho, la Asociación Nacional de Televisión (ANATEL), se quejaba a través de la prensa que su relación con el equipo encabezado por el ex ministro Sergio Espejo y el subsecretario Pablo Bello era poco fluida. La primera reunión entre el gobierno y ANATEL en varios meses, recién sería el 29 de marzo, y en ella se conocería la decisión.

Pero el naipe cambió radicalmente. El 26 de marzo de 2007 asumió en el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones (MTT) René Cortázar, investido de plenos poderes para apagar el incendio del Transantiago, y sus prerrogativas le alcanzaron también para postergar el decreto con la decisión final, según varias versiones, inclinado a favor del estándar DVB e impulsado por un consorcio que integran 27 países europeos”.

La “salida” de Bello

Una fuente de Anatel aclara: “A Cortázar no lo pusimos nosotros, pero es cierto que llegó a colocar cordura a un proceso que ha estado lleno de verdades a medias”.
En la industria reconocen que Cortázar ha sido “cauto” al no recibirlos en privado, ni menos, según ellos, filtrar información sobre la decisión final. De otra manera sería muy fácil interpretar las preferencias del ministro.

Diciembre del año pasado fue la primera y última vez que el comisionado de la Unión Europea, Jaime Pérez Vidal, se reunió con Cortázar. “Si Europa tuviera la mejor norma no estarían preocupados de ofrecer dinero por adoptar su estándar”, dice un ejecutivo que no oculta la inclinación de la industria por la norma estadounidense.

El ministro logró estirar los plazos. Pidió un estudio a la consultora inglesa Spectrum Strategy, publicado en el sitio de la Subtel, y otro que se mantiene confidencial, a siete universidades chilenas que analizaron “las ventajas y desventajas de cada una de las normas, su impacto sobre las personas y sobre la calidad del sistema. El hecho que se decida por una de las normas, no significa que al otro día tendremos televisión digital en el aire, es sólo el comienzo de un largo proceso que involucra la discusión del marco regulatorio en el Congreso, definiciones técnicas como la compresión de video a utilizar y el plan de radiodifusión televisiva, por nombrar algunas”, dijo Cortázar en mayo de este año, durante el Día de las Telecomunicaciones.

Precisamente en el aspecto legal es donde la facción del gobierno representada por Francisco Vidal y José Antonio Viera-Gallo, los “europeístas” más notorios del gabinete, tratan de ganar terreno. En los próximos días entrará al Congreso la nueva Ley de Espectro Radioeléctrico y también la de Televisión Nacional. “Por ahora es un tema muy delicado y hemos decidido manejarlo en silencio. Estamos en un momento clave”, afirma un cercano al ministro Vidal, desmintiendo que en la Segegob hayan tirado la toalla.

Los mitos gringos

La “cordura” de la que hablan en la industria tiene que ver con desmitificar algunos aspectos de la norma estadounidense. Marcelo Pandolfo, presidente de la comisión Técnica de ANATEL, integrada por los gerentes del área de todos los canales, asegura que “entre otras cosas el decodificador europeo que puede trasmitir en alta definición no es más barato que el norteamericano, también es falso que nosotros queramos el estándar gringo por un negocio con nuestros proveedores porque muchos equipos son europeos, ni tampoco por el negocio de los contenidos”.

Pandolfo asegura que, de adoptar la norma ATSC, “podemos empezar mañana, ya hay 100 mil televisores en Chile que internamente están adaptados para la norma americana”. Otro de los mitos según el ingeniero es que la industria no quiere compartir la torta estimada en $189 mil millones al año por publicidad.
La norma europea está más desarrollada en cuanto a incorporar modelos de negocios como la transmisión vía celular u otros soportes que implican actores nuevos. “Técnicamente todas las normas permiten lo mismo y si no, con el tiempo van a parecerse”, dice Pandolfo.

Veremos cuánto de estas verdades hay en la decisión final. Por ahora las versiones discrepan en relación a si el asunto se decidirá en este gobierno o si lisa y llanamente será un “bulto” para el siguiente.

Las certezas europeas

Esta definición se puede comparar a la vieja disputa entre los sistemas operativos para computadores personales. Puede que la solución de Apple sea tecnológicamente mejor que la de Microsoft pero es la empresa de Bill Gates la que ha logrado instalarse como la más popular en el mercado.
Igual, a norma europea DVB está en 120 países, los equipos ya en venta en la gran mayoría de los países miembros permiten el uso amigable de otros soportes, como la telefonía, sin que sus precios lleguen a ser prohibitivos para paises pobres como Chile, que con un espectro radioeléctrico más amplio permiten la entrada de nuevos competidores a la industria.

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