sábado, 27 de septiembre de 2008

Poderes Fácticos Digitan Reforma a la TV

La guerrilla subterránea entre Cortázar y Vidal que tensiona a Bachelet.
Los primeros días de Octubre entrará en el parlamento la ley que modifica al CNTV y que puede cambiar el escenario sobre el que se mueve toda la televisión en Chile. El ADN presidencial quisiera otorgar subsidios a canales regionales y acabar con las concesiones indefinidas. Pero los barones de la industria –Claro, Piñera y la Iglesia Católica- tienen de su parte a René Cortázar, quien ha ganado terreno suficiente a Francisco Vidal para aprobar una ley que mantenga el statu quo.

Respecto a la televisión en Chile, la presidenta Michelle Bachelet tiene un sueño: que el Estado entregue subsidios a canales regionales y comunitarios, que las nuevas concesiones se entreguen en base al interés público que ofrezcan sus dueños, y que en definitiva los actuales contenidos puedan convivir con una oferta más amplia. “Que siga al aire Animal Nocturno al tiempo que pueda estar Carlos Peña en televisión” es la consigna, resumida por una fuente de La Moneda. Además, Bachelet quisiera terminar con las concesiones indefinidas que tienen los actuales operadores de televisión, limitándolas a un plazo renovable de 10 años.

El sueño presidencial podría dejar de ser una quimera si estas condiciones logran ser incluidas en el proyecto de ley para reformar el Consejo Nacional de Televisión (CNTV). El jueves 4 de septiembre, durante la ceremonia en que se entregaron los fondos concursables del CNTV, el ministro Francisco Vidal dijo que cambiar la ley que regula la televisión, sería un debate “más difícil que la Reforma Agraria”. Nadie entendió la analogía, salvo los directores de los cuatro canales de televisión abierta más grandes, que guardaron un discreto silencio.

El ventrílocuo de Piñera

La Asociación Nacional de Televisión (ANATEL) ha guardado un discreto silencio en relación a estos temas, que cambiarían notoriamente el escenario en el que han trabajado y ganado dinero sin contrapeso durante los últimos 50 años. La industria sólo se ha pronunciado respecto de la norma técnica para implementar la televisión digital porque sienten que en relación a los temas “de fondo” pueden estar tranquilos.

Para transmitir sus intereses políticos al seno del gobierno tienen un puente de plata en René Cortázar, ministro de Transportes y Telecomunicaciones. Cortázar fue director de TVN, asesor de Canal 13 y El Mercurio. “Cortázar de ninguna manera está a sueldo de los canales pero se lleva muy bien con el mundo ligado a Icare, y la Fundación Paz Ciudadana”, dice una fuente del CNTV.

Si Vidal y los asesores presidenciales, como el director de la Secretaría de Comunicaciones Juan Carvajal, apoyan el sueño bacheletista, Cortázar a su turno se encarga de convertirlo en pesadilla. En el despacho presidencial el ministro le ha hecho saber a Michelle Bachelet lo peligroso que es aprobar una ley que disgusta a la industria. La industria en la práctica tiene nombre y apellido: Sebastián Piñera (CHV), Ricardo Claro (Mega) y la Iglesia Católica. “La imagen de Ricardo Claro alegando por el derecho de propiedad o de la Iglesia acusando el destape socialista igual preocupa a la Presidenta”, dice un testigo de las discusiones que se han dado en Palacio sobre este tema. En este círculo comentan la molestia de Vidal por la excesiva llegada que tiene Jaime de Aguirre, director ejecutivo de Chilevisión, amigo de Cortázar y “el ventrílocuo de Piñera”, según ha dicho el vocero a sus más cercanos.

La ley corta

Por otro lado, el “interlocutor” de la Iglesia ha sido el ministro José Antonio Viera-Gallo. Desde la Secretaría General de la Presidencia, el ministro, reconocido puente de plata entre La Moneda y el cardenal Francisco Javier Errázuriz, se ha encargado de alinear los votos en el Congreso. Según fuentes de Palacio, Viera-Gallo ha conversado con el Cardenal Errázuriz, máxima autoridad de Canal 13, para consultar su posición respecto de un cambio en las reglas del juego, y aunque la Iglesia esté de acuerdo con ajustar los contenidos, teme que la entrada de nuevos actores pueda hacer aún más precario el equilibrio financiero de la industria y del propio “canal del angelito”.

Una de las estrategias usadas por Cortázar y Viera-Gallo para hacer pasar coladas las preocupaciones de la industria fue hacer ver a la Presidenta que es mejor aprobar una “ley corta”, que solamente indique cómo otorgar las nuevas concesiones, y en vez de subsidios directos, reasignar la entrega de fondos que actualmente hace el CNTV. “Una ley a lo gatopardo, que seguramente no pasará el Parlamento”, dicen en el círculo de Vidal, confiados en que la palabra “regionalista” entusiasme a los parlamentarios en el Congreso, ya que el proyecto sea cual sea, necesita quórum calificado.

En ese sector del Ejecutivo no están dispuestos a desperdiciar lo que califican como una “oportunidad” de generar un gran cambio social a través de la reforma a la televisión. Por eso, cuando Cortázar le ha advertido a Vidal (ambos tienen que firmar la ley) sobre una posible “guerra” con la industria, el vocero (aficionado a la épica militar) según testigos ha dicho “ya estamos en guerra”.

“Vidal no es Andrade”

Durante casi dos años, Vidal fue presidente del directorio de TVN. En este tiempo sintió que el canal estaba “capturado” por sus ejecutivos y la necesidad de autofinanciarse. Igual que la Presidenta, sueña con un programa político en horario “prime” o un espacio para niños los fines de semana sin comerciales. Estos y otros puntos como la obligación de rendir cuenta anual frente al Congreso del Director Ejecutivo de TVN, están en el proyecto de ley para regir al canal, que será presentado junto al que reforma el CNTV.

Pero en este combate que esencialmente es para “demostrar que podemos gobernar y no solamente administrar”, según una alta fuente de gobierno, Francisco Vidal está debilitado frente a Cortázar. Aunque todavía no se sabe cuánto afectarán en su credibilidad las revelaciones en torno al préstamo del BID, el ministro de Transportes lleva un amplio terreno ganado. Ya logró eclipsar todo lo que había hecho el subsecretario Pablo Bello convenciendo a la Presidenta de hacer cambios sustanciales al esquema de televisión. “Cortazar es un ministro sumamente pertinaz, disciplinado y trabajador. En este caso tiene el apoyo de los canales. Si al frente tenemos a Vidal, que aunque pueda ser asesorado no tiene el mismo peso. Vidal no es Andrade, que le ha ganado rounds a Velasco”, dice un testigo de las negociaciones.

El vocero tiene apoyo en el mundo cultural, los académicos y el CNTV, que a pesar de ser un ejemplo muy ilustrativo del cuoteo político, tiene a sus miembros con matices, alineados en torno a las intenciones de Vidal. La Presidenta ha usado sus prerrogativas para obligar a que Cortázar oiga con detención a este grupo. En los últimos meses el ministro se ha juntado dos veces con Jorge Navarrete, presidente del CNTV. Navarrete ha hecho detalladas minutas con sus planteamientos, pero en su entorno dudan que Cortázar los haya tomado en cuenta.

Por último, Bachelet está presionada por sus propios aliados en este tema, quienes prometen hacer críticas públicas si la ley no los satisface.

“Quisiéramos que la Presidenta fuera consecuente con lo que ha planteado, con la relevancia que le ha dado al tema y con su percepción de lo que está pasando con los medios en Chile. Lo que el gobierno proponga tiene que ser lo más cercano al máximo y no ir ya negociado con lo que se cree que no va a poder pasar, que es lo típico”, dice uno de los asesores de Vidal.
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